18 ago. 2009

Antropogénesis







En memoria de EnriqueVázquez

















Transmutar el hierro en lenguaje, en comunicación patética –en su significación denotativa-, en constante sugerencia eidética, transferir al hierro la calidad angélica –entendida desde la semántica helena-, esto es, entre otros logros, lo que realiza la fina mano de Manuel Espiri; y lo hace con la agilidad y certeza del artista radical, tal que si de sus manos, simplemente acariciando el tenaz metal, fundiéndolo al tiempo que le infunde su personal visión, surgiera, se desvelara, lo que el metal guarda en sus entrañas. De súbito, desde la epidermis del hierro sabiamente tratado, toma cuerpo el discurso artístico, revelador, que atrapa la mirada con la lucidez y simpleza propias del mensaje estético. Al punto, alcanzamos a penetrar en el conocimiento sintético de la naturaleza de la Naturaleza, en su esencia, en el contenido substancial de la “fisis”.Todo ello, enmarcado en la calidad técnica que caracteriza a este artista. Vemos de la piedra surgir, como si de la madre Tierra se tratara, la figura prehomínida esquematizada en las formas del hierro metaforizadas en primate simbólico con su apéndice caudal en forma de incógnita preterida. Y rememoramos acaso el canto mítico, antropogenésico, mantenido en la resonancia armónica del metal, que invade, impregnándolos, espacios siderales de la consciencia humana.
Cayetano Más

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